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Cómo se prepara

Infusión o decocción: no todas las hierbas se preparan igual

La infusión es para hojas y flores: agua caliente sin hervir, tapada, unos minutos de reposo. La decocción es para raíces, cortezas y leños: se hierven en el agua unos minutos. Acá va cuándo usar cada una y por qué.

· Piperpol, Córdoba

Si alguna vez sentiste que un té «no salió con gusto a nada», lo más probable es que la hierba no fuera el problema. El problema era el método.

Las hierbas secas no son todas iguales. Una hoja de melisa es finita, entrega lo suyo enseguida. Una corteza de lapacho es leño: podés tirarle agua caliente arriba toda la tarde que apenas se va a enterar. Por eso existen dos formas clásicas de preparación, y saber cuál corresponde cambia el resultado por completo.

La infusión: para hojas, flores y partes blandas

Es la que todos conocemos. Se calienta el agua hasta que está bien caliente pero sin que llegue a hervir a borbotones —si rompió hervor, se apaga y se deja bajar un momento—. Se vierte sobre la hierba, se tapa, y se deja reposar entre 5 y 10 minutos antes de colar.

El detalle que casi nadie hace y más cambia el resultado es tapar. Buena parte del aroma de una hierba se va con el vapor: si la taza queda destapada, ese perfume termina en la cocina en vez de en la infusión.

La infusión es el método para manzanilla, melisa, cedrón, peperina, menta, tilo y en general para toda hoja o flor.

La decocción: para raíces, cortezas, leños y semillas duras

Acá el orden se invierte: la hierba se pone en el agua fría, se lleva al fuego y se hierve a fuego suave entre 5 y 10 minutos, con la olla tapada o semitapada. Después se apaga, se deja reposar un rato y se cuela.

¿Por qué? Porque las partes duras de la planta —una corteza, una raíz, un leño— necesitan tiempo y temperatura sostenida para entregar lo que tienen. El agua caliente de una infusión apenas les moja la superficie.

La decocción es el método para cortezas como el chañar o el lapacho, leños como el sarandí y en general para todo lo que se sienta duro y astilloso al tacto.

¿Y si el paquete mezcla las dos cosas?

Las tisanas —mezclas de varias hierbas en fórmula propia— suelen estar pensadas para prepararse como infusión, salvo que el envase indique otra cosa. Ante la duda, mandá lo que dice el rótulo: en Piperpol cada producto trae su modo de preparación impreso, y también figura en la ficha de cada producto de este sitio.

Tres errores que arruinan cualquier preparación

  1. Agua hirviendo a borbotones sobre hojas delicadas. Quema la hierba y el resultado sale amargo y chato.
  2. Dejar la taza destapada. El aroma se evapora; la infusión queda aguada de perfume.
  3. Apurar el reposo. Los minutos de espera no son ceremonia: son el tiempo real que el agua necesita.

En Piperpol seleccionamos y fraccionamos hierbas en nuestra planta de Córdoba desde hace medio siglo. Nuestros productos son alimentos, no medicamentos: si tenés una condición de salud o estás bajo tratamiento, consultá con tu médico antes de incorporar cualquier hierba a tu rutina.

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